La historia de Alicante abarca milenios y se refleja en el Castillo de Santa Bárbara. La singular formación rocosa conocida como Cara del Moro remite a antiguas leyendas. Pasea por el Barrio de Santa Cruz, famoso por sus casas encaladas y sus estrechas callejuelas.
Alicante presume de más de 200 km de costa y playas doradas como el Postiguet. Desde las lomas de la Serra Grossa se abren vistas panorámicas. La Explanada de España, empedrada con seis millones y medio de losas de mármol, es un paseo vivo. El atardecer desde el mirador de La Ereta es imperdible.
La gastronomía de Alicante va más allá de la paella. Prueba el arroz a banda, un arroz cocinado en caldo de pescado. Degusta el turrón de Jijona, tierno y de producción local centenaria. Visita el Mercado Central para productos frescos y quesos locales.
Disfruta de Alicante: desde la historia del Castillo de Santa Bárbara hasta las vistas de la Explanada de España. No te pierdas las interesantes salas del Museo Arqueológico ni la belleza de la Playa del Postiguet.
Vive Alicante con actividades al aire libre: senderismo en la Serra Grossa, probar quesos en el mercado y disfrutar de festivales y conciertos.
Fortaleza histórica con vistas panorámicas de la ciudad.
Paseo marítimo flanqueado por palmeras.
Museo que expone la historia antigua de Alicante.
Playa urbana popular de arena dorada.
Barrio histórico y colorido bajo el castillo.
Para llegar a Alicante, vuela al aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández (ALC). El bus C6 conecta directamente con el centro (~30 min, ~4,50 €). Taxi: 25-30 €. La estación Alicante-Terminal enlaza con la red Renfe.
El transporte público incluye la red TRAM, que cubre ciudad y costa. Los autobuses llegan a todos los barrios. Compra Bonobus para tarifas más económicas. La ciudad es muy paseable, sobre todo el casco antiguo; alquilar bicicletas es flexible.
Consejos: vigila tus pertenencias en zonas concurridas como la Explanada. Las tarjetas se aceptan ampliamente, pero lleva efectivo para mercados y cafeterías. Truco: usa el ascensor gratuito al Castillo de Santa Bárbara.
La cocina tradicional de Alicante incluye arroz a banda, paella, turrón de Jijona y marisco fresco del puerto. Las cenas son tardías y las terrazas dominan la vida social; encontrarás buenos restaurantes en El Barrio y la Explanada.
Si buscas dónde comer, visita El Portal por su decoración y tapas modernas. Toma algo en Tribeca Music Bar con música en directo. No te pierdas Cervecería Sento para marisco local. Llega pronto para evitar colas.
Alta cocina elegante con sabores mediterráneos. Reserva recomendada.
Acogedor, tapas mediterráneas deliciosas; suele abrir pronto.
Popular por su carta ecléctica y especialidades locales.
Alicante concentra su vida cultural en tradiciones muy arraigadas. La Nit de Sant Joan, en junio, con hogueras en las playas, es imprescindible. Las Hogueras de San Juan muestran enormes figuras que se queman en un espectáculo tradicional valenciano.
Descubre la Alicante moderna y su escena artística. Desde el Montgorock Festival en mayo, cita para amantes del rock, hasta las exposiciones en el MACA: muchas propuestas culturales y actividades para todos.
Figuras gigantes que se queman con fuegos artificiales en junio.
Festival de mayo con bandas internacionales en la cercana Valencia.
Solemnes procesiones de Semana Santa junto al mar.
Feria veraniega con conciertos, mercadillos y fuegos artificiales.
Muestra de cine independiente y cortometrajes.
Sol, playa y buena mesa, ¿qué más se puede pedir?
La playa del Postiguet tiene la gran ventaja de estar en pleno centro de la ciudad. El agua estaba cristalina y, a principios de marzo, no había aglomeraciones. Aproveché para probar el arroz a banda en un restaurante del barrio y estaba buenísimo. Un viaje redondo, sin duda.
Una ciudad ideal para una escapada corta
El casco antiguo que rodea la Concatedral de San Nicolás merece mucho la pena recorrerlo a pie. En las callejuelas secundarias se esconden bares de tapas con mucho encanto. En febrero el tiempo era suave y soleado, especialmente comparado con lo que dejé en casa. Los locales son abiertos y se puede conversar con ellos con facilidad. Disfruté de cada día que pasé allí.
El refugio perfecto del sol de invierno
Vine buscando escaparme de los cielos grises de casa y la ciudad cumplió con creces. Subir al Castillo de Santa Bárbara merece cada paso: las vistas sobre la ciudad y el litoral son espectaculares. Temperaturas agradables, buen vino local... no hay nada de lo que quejarse.
Me enamoré de su oferta gastronómica
Pasé mucho tiempo en el Mercado Central eligiendo productos frescos y probando caprichos locales. El turrón de Alicante es imprescindible: no tiene nada que ver con lo que se encuentra envasado en los supermercados de fuera. Vendedores amables, precios muy razonables y un ambiente de lo más animado y auténtico.
Playa estupenda con una ciudad de verdad detrás
Muchos destinos de playa se quedan vacíos en cuanto te alejas de la orilla, pero Alicante tiene una ciudad real que la respalda. La Explanada de España es perfecta para pasear al atardecer. La comida es fresca y a buen precio. Los niños lo pasaron genial. Un destino muy completo para toda la familia.
Una escapada urbana más interesante de lo que parece
Alicante da mucho más de sí que sus playas. El barrio de la Santa Cruz tiene una personalidad propia: calles llenas de color, bares de toda la vida y un ritmo tranquilo que invita a quedarse. Comí uno de los mejores pescados a la plancha de los últimos años en un sitio pequeño cerca del puerto. Sin pretensiones, pero de verdad bueno.